¡Qué sorpresa!.. Los muertos que los pronósticos mataron se mostraron con buena salud. Derrochando energía, excediéndose en voluntad, rigor y decisión, Brasil se quitó la máscara y se impuso sin objeciones.
No fue Argentina el equipo que con su fútbol luz, lleno de megavatios que había estado ofreciendo, tomó la cancha, se apoderó de las riendas del juego y estableció la diferencia.
Fue Brasil, encarcelando a Messi, quitándole creatividad a Riquelme, reduciendo drásticamente la capacidad de fabricar peligro de Tévez, manejando admirablemente sus contragolpes, el equipo que sin necesidad de magia se robó la Copa América después de esconder la lámpara que Alfio Basile estuvo frotando juego tras juego, mientras su equipo crecía hasta convertirse...